27 ago. 2015

A CARGAR EL VENADO (reflexión)


Hoy recordé una historia que escuche en mis años de juventud, mi mamita me la contó porque veía en mi, que siempre me quitaba lo que tenía para darle a los demás, sobre  todo a muchos que siempre esperaban de mi sin necesitar, pero que se habían acostumbrado a recibir de gratis, y la recordé cuando hoy cuando vi que lo hecho por una persona estaba tirado a la basura, de inmediato me enoje mucho, pero a la vez llegó una voz que me recordó "Sólo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro trabajo, pues sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio" Es un cuento que deberían leer los social confusos, caviares, y esos que predican igualdad sin respeto a los derechos de los demás, acá les comparto. 

La historia dice que: Estaba un hombre a la orilla del camino sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso árbol; se le miraba triste y meditando cabizbajo. Casi, casi a punto de soltar el llanto. Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien al verlo en semejante situación, le pregunto ¿cuál era el motivo para estar en una situación tan desesperante?.
- Compadre, ¡La desconsiderada es mi mujer! Ella es la culpable de mi situación, esta noche la desaparezco; pero que se muere, se muere.
Mire compadre, usted sabe que somos muy pobres y en mi humilde rancho la única forma de acompañar los fréjoles es con un pedazo de carne que consigo en el monte cuando salgo de cacería.
Me voy con mi escopeta para el monte donde paso varios días de penurias, arriesgando mi vida con tantos peligros, como al esquivar víboras y animales salvajes, soportando la terrible comezón de los piquetes de mosquitos, garrapatas, aguantar el frío de las noches que cala mis huesos.
Luego por fin, si la suerte me alumbra puedo cazar un venado; pero ahí no termina mi trabajo, aun tengo que cargarlo a mis espaldas todo el largo camino de regreso al pueblo, luego subir la cuesta de la loma para llegar a mi casa, ya estando cerca sin llegar aun aparece mi esposa la cual cuchillo en mano de inmediato inicia a repartir el venado entre vecinos, familiares, conocidos y desconocidos.
Que una pierna para doña Juana, que la otra pierna para doña Teresa, que un brazuelo para el pobre de don Marcial, que el otro brazuelo para mi comadre Susana, que el lomito para mis compadres, que las costillas para mi mamá, que las entrañas para don Manuel y así en dos o tres días de nuevo sin nada que comer, y de nuevo el tonto de Pancho una vez más de cacería.
- ¡Pero ya me cansé y esta noche la desaparezco!
El compadre después de meditar un momento, le dio la solución: - Invita a tu mujer a cargar el venado.
- ¿Qué?.
- Sí lleve a la comadre Veronica de cacería, no le diga nada de las penurias que pasa para llevar el venado a casa, no le hable de los caminos empedrados, ni los mosquitos, menos de los peligros, ni del frío, en si no le cuente nada de nada.
Solo invítela a la cacería para que disfruten juntos de los bellos parajes, del esplendor de las estrellas que a usted lo cobijan por las noches, de los manantiales cristalinos de los que beberán agua y reflejaran románticamente sus imágenes, cuente como si usted se divirtiera en la caza del venado, que los verá caminar como si fueran bailarines de ballet; del dulce canto de los grillos y pájaros silvestres...en fin dele unas larga y otras cortas para que se anime en acompañarlo compadre Pancho.
El compadre Pancho siguió el consejo y por supuesto la convenció. Veronica muy entusiasmada fue con falda larga hasta los tobillos, que poco a poco se le desgarraba con las púas en el camino; la blusa le quedó toda dañada, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar. El cabello se le maltrató, le quedó tieso como estropajo, se le pegaron las garrapatas por todos lados, los mosquitos hicieron festín de ella, las manos se le llenaron de ampollas y llagas por el abrirse el paso entre el espeso monte y estuvo a punto de sufrir una mordida de una víbora.
Por fin, después de tantos martirios encontraron un venado, Pancho sigiloso se acerca a su presa, localiza el blanco y justo lo liquida al escurridizo animal, con gran agilidad en su disparo el venado cae muerto. Veronica su mujer no cabía en júbilo pensando en que su sufrimiento había terminado, pero no era así, faltaba lo mejor.
- Ahora mi amo, mi Veronica, mi reina, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente, le dijo Pancho. Él masticaba el sabor de su rabia, porque ahora ella sabría que es cargar el venado.
La mujer casi se desmaya ante la mirada asesina de Pancho su marido, pero ante la desesperación por regresar a su casa, ni para protestar tuvo aliento, cargó el venado en su espalda hasta su casa, casi muerta con las piernas temblando, jadeando y a punto de reventarse su corazón, llegó a su casa tiro el venado en la sala de su casa.
Sus hijos, vecinos, conocidos y desconocidos salieron a recibir a la pareja de cazadores y acostumbrados a la repartija, gritaron con alegría:
- ¡¡¡ Vamos a repartir el venado!!!
Veronica tirada aun en el piso, hizo un nuevo esfuerzo para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre, volteó a donde estaba la gente y tomando aliento hasta por las orejas, gritó:
¡¡¡ El que me toque el venado lo mato!!!

REFLEXIÓN
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar el trabajo de los demás, todos debemos aprender a "cargar el venado".

Hoy muchos tienen riquezas, empresas, comodidades porque durante años cargaron muchos venados para llegar a donde están hoy, y muchos otros, como Veronica la del cuento, siempre esperan cual hienas a que llegue el familiar, el vecino, el amigo, el conocido, el desconocido con el venado a cuestas para caerle y desgarrar lo, sin importar el esfuerzo que les ha costado conseguirlo.
La experiencia adquirida con el paso de los años nos va ha enseñar que solo se valora aquello que se ha adquirido, como resultado de nuestro arduo trabajo, que sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor, lagrimas, sacrificio, y hasta penalidades, no codiciemos los bienes ajenos.
Ireth Isildr, 27/08/2015; 22:25

17 ago. 2015

COMO SE PIDE CHUMBEQUE


Tarde de lonche, y el hambre que llama a tomar una taza con leche, con su pizca de café y un dulce, pero el dulce debe ser algo de casa, algo de amor, y hoy lo tome con "chumbeque"; esto me remonta a mi Talara, a la casa de madera en alto, a esa casa de fachada verde esperanza, de interiores blanco humo, de cuartos color crema, de piso reluciente a base de pasar el estropajo con petróleo después de barrerlo, de la cocina pintada con pintura anticorrosiva color plomo donde estaba el mechero y cocina, y el resto de las paredes color arena.
Hoy me parecía escuchar a mi mamita diciéndome -mi Patichita hoy no hay siesta, hoy vamos hacer chumbeques, y deben estar listos para el lonche-, todo había empezado el día anterior, porque mi mamita era una mujer muy organizada, ella sin necesidad de agendas sabia como iba a trabajar cada hora del día. Así que vamos a compartir algo dulce de mi niñez...
- Harina de trigo. 
- Manteca vegetal. 
- Bicarbonato de sodio (para la masa, no polvo de hornear).
- Agua.
- Palillo.
- Dos plumas de azafrán o pizca de ají colorado en polvo. 
- Canela en polvo.
- Dulce de atado.
- Jugo de limón.
- Clavo de olor.
- Raja de canela.
- Hoja de higo (para realzar el sabor)
- Amor, risas, mucho punche, y bastante paciencia.
Esos son los ingredientes de este rico dulce, que parece un turrón, pero es más sencillo, en cuerpo y preparación.
Ya con todos los ingredientes, mi mamita me ponía mi delantal, y ella los hacia de las camisas sin uso de mis tíos, primos, mi mamita jamás botó nada, solo botó lo que no servía, - manos a la obra mi Patichita; era el momento de jalar mi banco cerca de la cocina, pero no tan cerca para no quemarme, pero si para ver a una distancia prudente como mi mamita derretía la manteca, una vez agüita, la llevaba al centro de una corona hecha con la harina, ahí con sumo cuidado se va integrando la harina, la manteca derretida, el agua con el palillo y bicarbonato disuelto, una vez lograda una masa homogénea se abriga en una tela humedad por un espacio de una hora, quienes deseen pueden ponerla a refrigerar pero está vez cubierta o envuelta en una bolsa plástica bien limpia.
Mientras nuestra masa reposa vamos ahora a preparar la miel, se pone en una olla el agua, el dulce de atado, el clavo de olor, la canela, la hoja de higo, y el jugo del limón, se mueve con mucha paciencia, hasta que empiece el dulce de atado a disolver. Su perfume es tan delicioso, el olor que se compenetran como una charla de amigos, así de afables son la canela, el clavo de olor, el limón, la hojita de higo, y el dulce y portentoso "dulce de atado"; sabremos que nuestra almíbar esta en su punto, cuando veamos el fondo de la olla. Este almíbar debemos prepararlo a fuego bien lento, lento.
Ya pasada la hora volvemos a tomar nuestra masa, con una botella (rodillo) la estirábamos y sacábamos tres hermosos rectángulos, cada uno del grosor de un dedo, estas se ponían en latas  para hornear, y antes de ponerlas, venía mi diversión con un trinche me ponía a pinchar toda la masa estirada y puesta en las latas, eso se hace para que no se infle por ningún lado la masita que servirá de cuerpo de nuestro "Chumbeque", es algo de menos de la eternidad que demora en cocer, de tiempos ahora sé pero en ese entonces yo decía que la masa en el horno llevaba siglos en estar, ya cocida la masa se mantenía una de las masas en la lata, con el almíbar aun tibio (no caliente) se bañaba una a una de las placas, luego se montaba una tras otra, quedando "masa, almíbar, canela espolvoreada, masa, almíbar, canela espolvoreada, masa", listo ahora si a tomar un cuchillo bien afilado para hacer los rectángulos para poder tomar el lonche.
La hora del lonche en casa de mi mamita era disfrutar alguna delicia y una charla amena, mi mamita me contó que este dulce nació en Piura en la provincia de Sullana, en una esquina de un barrio de Obreros, y nació porque en esa esquina siempre habían gavilanes en el tendedero (malhechores), y el dueño de casa un panadero ya hastiado de estos mozos, un día dijo esto se pone de color hormiga, cada tarde era un asalto, así que se dijo, - vamos a endulzar la vida de estos mozos- y así lo hizo, cuando dio a probar este dulce, uno de los jovenzuelos dijo - Esto está como se pide Chumbeque, y ahí nació el delicioso "Chumbeque".
Feliz tarde, y que su lonche sea tan grato como los míos en mi niñez.
Ireth Isildr, 17 Agosto 2015, 18:34.

15 ago. 2015

COMO TÚ


Pasaron los años a tu lado
algunos pocos felices
algunos pocos llenos de locura,
algunos pocos llenos de amor y ternura,
algunos pocos llenos de proyectos,
algunos pocos llenos de dialogo,
algunos pocos llenos de risas.

Y fue ahí que me di cuenta
que me habías destruido
me destruiste al robar un beso
me destruiste al no hablar con la verdad
me destruiste al callar siempre,
me destruiste al ser desleal,
me destruiste al ir con una y otra mujer
me destruiste al meter entre tus sabanas
a una mujer que le permitiste pisara la casa,
la casa que habitaba yo,
la casa que pensé que era mía,
la casa que soñé era mi fuerte,
la casa que idealicé como nuestras.

Y fue ahí cuando me di cuenta 
que te fuiste sin haberte ido,
que te quedaste estando ausente,
que te fuiste sin haber salido de mi vida,
que te quedaste en mi vida sin ser parte de ella,
que te fuiste desde el día que amaste a otra mujer
que te fuiste y no tuviste el valor de decir hasta nunca,
que te fuiste en alma, más tu cuerpo se quedo
se quedo en cuatro paredes que eran tu prisión,
que me hiciste tu victimaria, sin saberlo.

Y fue ahí cuando me di cuenta 
que yo ya no era nada,
que todos esos años de lucha...ya no valían nada,
que todo el tiempo de esperanza...ya había fenecido,
que todo el tiempo de llanto...no había sanado heridas,
que todo el tiempo de buscar la verdad...había sido en vano.

Y fue ahí cuando me di cuenta
que me hiciste mala,
me hiciste igual como tu.

Y fue ahí cuando me di cuenta
que mi rabia era contra mí.
que no tenía nada contra ti,
que la rabia, el enojo
era por haber creído,
por haber dado,
por haber entregado todo,
por haber disparado pólvora a un ave de rapiña,
fue ahí cuando sentí mi libertad
porque como dijeras
es por el bien de la salud mental.

Y fue ahí cuando me di cuenta
que yo no era como tu,
yo soy simplemente
igual a MI.
Ireth Isildr, 15/8/15; 21:37





7 ago. 2015

PERVERSIDAD


NO escuches al corazón
porque este es perverso
te hace mirar a la persona equivocada
a esa que arrancara lagrimas en tu vida,
el corazón te hará mirar con desdén
a la persona indicada,
lo veras como tu hombro donde llorar
lo veras como el amigo
lo veras como al que no podrás amar.

NO escuches al corazón 
porque en su perversidad
te llevará a vivir
penurias,
desdén, 
soledad, 
amargura,
infidelidad,
deslealtad,
hará de tu vida
un ramo de rosas lleno de espinas.

NO escuches al corazón
porque en su soberbia
te hará perder la razón
esa razón que te sirve
para ver tu valor,
no perder tu alegría,
sacar tu empuje,
fijar nuevas metas,
ser feliz dentro de ti.

NO escuches al corazón
porque es perverso
y te deja solo 
en la inmensa compañía
del ser equivocado.

NO escuches al corazón...
Ireth Isildr, 07/08/17; 20:50