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29 jun 2016

San Pedro y San Pablo


Hoy en todos los puertos del mundo se celebra a los Santos de la pesca, a San Pedro y San Pablo; en mi ciudad natal Talara (Piura) en el Puerto de San Pedro y San Pablo se celebra con mucha algarabía esta fiesta a los santos patrones, todo inicia el día anterior con las regatas, que son competencias de las embarcaciones que parten de la orilla hasta la línea azul (es esa línea que se ve desde la orilla donde pareciera que la mar se pierde), también hay competencia de nado a este se presentan los pescadores más recios porque igualmente deben nadar desde la orilla hasta la línea azul. En mi familia existe un campeón de dicha competencia fue mi tío Julio Pozo Aldana, un hombre de gran porte, robusto, de serio carácter, pero de un corazón de mantequilla; yo recuerdo que al inicio le temía mucho por su rostro siempre adusto, pero esto acabó cuando vi que me traía dulces, o alguna prenda de vestir que mi tía Vilma (su esposa) me enviaba; hoy él ya goza de Dios, pero lo recuerdo mucho.
Volviendo a la fiesta, todo esto de las regatas es en la mañana y tarde, ya por la noche se da el baile, la quema de castillos en la plaza central donde la fiesta es precedida por los santos patrones, toda la fiesta es amenizada no solo una orquesta, sino varios grupos musicales de la comunidad que dan su homenaje, todo este día de serenata termina con la quema del castillo.
En el día central se inicia muy temprano con las camaretas del alba, eso nos invita a despertar, cambiarnos e ir a misa, porque luego de ello serán llevados los santos patrones en procesión por la mar, para que bendiga nuestras aguas y nos de un año de abundante pesca, y 
sobre todo pedimos la protección para nuestros pescadores, que cuando se hagan a la mar no encuentren, ni escuchen a los encantos y vuelvan a casa siempre con pescadito y con salud. Una vez que los santos San Pedro y San Pablo están en las orillas de la mar, son embarcados en los botes que han sido debidamente acondicionados para esta procesión, son acompañados por los patronos de dichos botes, y la autoridad máxima del sindicato de pescadores, una vez dados a la mar, son seguidos por otras embarcaciones donde van fieles acompañantes la procesión; en alta mar siempre hay una embarcación de la Marina donde se encuentra el Almirante que dará los honores a ambos Santos y lanzara a la mar vistosas coronas de flores en devoto homenaje. Así transcurre el día, entre la mar, arena y sol.
Muy aparte, en la casa de los mayordomos, se encuentran unas mujeres laborando para el día central. Mientras los otros disfrutan ellas van preparando las cosas para el almuerzo que ofrecerán: será un plato típico llamado Boda, un potaje a base de pescado, mote, ají. Comparto aquí la receta para que nadie se pierda de disfrutar la delicia de una Boda...











INGREDIENTES
Para el pavor
- zanahoria
- apio
- culantro
- cebolla
- romero
- tomate
- poro
- hojas de laurel
- dientes de ajo entero
- granos de pimienta
- pescado 
- sal
Para el Ají
- harina
- mantequilla
- cebolla
- ajos
- ají mirasol
- ají amarillo
- leche
- sal, pimienta y comino al gusto
Para servir
- mote sanchochado
Preparación del pescado al pavor:
Poner en una olla con agua, sal y agregar zanahoria, culantro, poro, hojas de laurel, apio, dientes de ajo entero, pimienta entera, romero cebolla, una vez que esto empieza a hervir colocar el pescado previamente cortado en trozos generosos sobre una rejilla donde se cocinara al pavor, el pescado solo estará sazonado con sal marina. Una vez sancochado el pescado se guarda para la hora de servir.
Preparación del ají:
Se pica la cebolla en cuadros lo más menudo que se pueda, se pican los ajos finamente y bien menudos, se pone en una olla a dorar ambos, junto con la mantequilla, el fuego debe ser lento para que no se quemen, una vez acaramelados se agrega las pastas de ají mirasol, ají amarillo, se coloca una pizca generosa de comino, pimienta, sal al gusto, y se remueve hasta ver que dore suavemente, ahí se agrega en forma de chorro la leche y sin dejar de mover para evitar que se hagan grumos, una vez que vemos una pasta suave, ligera, apagamos el fuego y vamos a servir de la siguiente manera: el mote previamente sanchochado y sin picos, se pone el pescado que hicimos al pavor, y agregamos la salsa de ajíes, lo decoramos  y con un buen apetito, y a comer se ha dicho; yo ya tengo la boca hecha agua de recordar aquel plato tan delicioso y sobre todo tener la imagen de la señora Asunción Panta, que en aquellos tiempos preparaba esta boda hmmmmm como para dioses. Espero que les haya gustado mi boda, plato típico que ya se va perdiendo en el tiempo, los dejo, hasta el próximo recuerdo.

8 abr 2015

SEMANA SANTA


En mi ciudad natal Talara para los creyentes en Dios, empezamos nuestra Semana Santa el Miércoles de ceniza, esa fecha marca el inicio de 40 días de reflexión, penitencia, recojo, pero también de sabores, olores, colores, ¡si! el Miércoles de Ceniza donde vamos a misa para que nos coloquen la ceniza con la oración -Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida, recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás, arrepiéntete y cree en el Evangelio- está oración nos hace saber que un día al polvo volveremos. 
Ese día en nuestras casas se da paso a la comida con pescado, porque hay que guardar ayuno, abstinencia de carne, mi mamita solía acudir al mercado a comprar sus cabrillas, meros, o pejes para hacer la boda; para lo cual usaba: maíz pelado sancochado, un aderezo hecho de ají amarillo, ajos, cebolla finamente picado (casi molido), sal, nuez moscada, comino, pan remojado, leche, queso, todo esto lo ponía a soasar, hasta que llegara a un punto como caramelo, una vez ello, lo molía en su batán, esto quedaba como una crema, lo llevaba a la olla donde había un caldo que había sido obtenido de las cabezas del pescado, lo ponía, agregaba el pan bien desmenuzado y movía para que no forme grumos, una vez que tomaba el punto, agregaba un poco de leche, la nuez moscada, y desmenuzaba un pedazo de queso de cabra, lo bajaba del fuego, y pasaba a poner la mesa, a servir ese rico potaje, en el plato colocaba a un lado el mote de maíz pelado, a su lado el pescado pasado por agua caliente, y sobre el esa salsa hecha entre el batan y el fuego, le espolvoreaba culantro finamente picado, y era hora de empezar a degustar.
Este plato marcaba el inicio de mi Semana Santa, luego vendría la comida de los 7 Viernes Santos, que es la Mala rabia, un plato a base de plátanos bien maduros, de esos que están por botar, queso de cabra, cebolla, pasas, aceitunas, su preparación era otro festín de perfumes, colores; mi mamita cortaba las cebollas en juliana finas, ponía a sancochar los plátanos maduros, una vez sancochados los sacaba de su cascará, los ponía en el ahogo de aderezo a base de cebolla, aceite con hachote, los migaba, y agregaba el queso de cabra desmenuzado, mi mamita le ponía pasas, y aceitunas; este plato lo servia con arroz blanco, menestra de pallares, y un pasado por agua caliente con su respectivo encebollado, y para asentar esta delicia nos daba chicha de maní que su perfume mezclado con la canela y el clavo de olor mmmmmmmmmm aun cierro los ojos y siento ese perfume como si fuera ayer.


Y como no recordar el día de Viernes Santos, para ello yo sabía porque el Jueves ya nos había llevado a misa a ver el lavatorio de pies, orar en el Monumento del Santísimo Sacramento del Altar, ahí ya mis papilas gustativas y mi olfato se alineaba, porque sabia que al día siguiente habría 7 potajes, entre sal y dulce, entre sólido y líquido, yo creo que mi mamita me enseño amar a Dios a través de la comida y bebida, porque ella me decía quien cocina con alegría y amor, no solo alimenta el cuerpo, sino que sana al alma, hoy paso el tiempo y en mi retina esta aún esa cocina de fierro sobre un muro de ladrillo y cemento, pintada de color plomo, con fuego todo el día, Semana Santa para mi es acompañar a Cristo en su dolor, es alimentar mi alma, limpiar mi conciencia, y tomar fortaleza para la siguiente año.
Llegaba la fiesta principal la Pascua de Resurrección, ir a misa a las 5.00 am para ver a Cristo Resucitado, luego venir a casa a tomar desayuno que era leche de cabra, con chocolate, una carne seca acompañada de yucas, plátanos verdes todo esto asado, encima iba acompañado de un encebollado. Ese día era dulce, mi mamita había trabajado desde la noche anterior haciendo natillas me daba a moler en el batán una cucharada de arroz lavado y bien seco, ese sería el que daría el espesor a la leche de cabra o vaca, puesta con canela, y chancaca una vez que hervía ello, mi mamita ponía el arroz bien molido casi hecho polvo, para que con un suave movimiento este tomara punto, el Domingo de Pascua mi mamita nos daba este dulce acompañado de una tajada de queso de cabra, y un vaso de leche, en ese entonces en mi ciudad natal no sabíamos que eran los huevos de pascua, eran los dulces de casa que con amor nos daban.
Una Feliz Pascua de Resurrección, ya otro día volveré para contarles algo que me olvide, el día de Judas, ay ese día si dolía todo, pero luego les contaré.


Ireth Isildr, 8/4/15; 0:40