20 abr. 2017

ANNA

Ella es Anna, sus movimientos son como el vaivén de la rama de un enorme árbol, mece sus manos, también su torso; Anna resume el significado de un mundo distinto, donde el caos, el odio y la envidia no existen. Anna puede moverse a su antojo porque ella es una niña diferente. Mientras algunos caminan rígidos, Anna se mueve con gran soltura.
En el mundo que hoy nos rodea, vamos esforzándonos por estar en mejores lugares, tener una buena posición económica, tener empleos muy bien remunerados pero que a veces nos esclavizan; y ello hace que todos busquemos mejores oportunidades de empleo, y de voluntaria esclavitud.  En cambio Anna ve el mundo distinto, lo ve con sonrisas, con amor, con solidaridad y alegría, para ella no hay penas. A pesar de que Anna hoy no puede tomar la cuchara, no le preocupa, porque  mañana seguramente lo logrará. Son muchas cosas hermosas que hay en aquel mundo de Anna. Podemos encontrar dibujos hermosos, realizados con sus pies, solo necesita cerrar un poco los ojos físicos para ver la grandeza de sus trazos, hechos con el alma, solo así se logra desentrañar su significado.  Anna, tiene también buen oído musical, a ella le encanta la música, baila e intenta saltar. Hoy su madre Mercedes y su padre Rafael desde una esquina la observan, y no pueden evitar que algunas lágrimas rueden por sus mejillas, es que hoy Anna logró bailar una pieza de ballet sin parar, sin caerse, dio los plié exactos, eso es un gran logro para ella, hoy  habrá torta de chocolate y un delicioso batido de fresas, esa es la sencilla manera que Anna celebra sus logros junto a sus padres.
Anna ahora enfrentara un nuevo reto, irá al colegio por primera vez, ¿hará nuevos amigos? ¿Será paciente? ¿Podrá tolerar el ruido de otros niños? ¿Podrá entender a sus maestros?  Son tantas preguntas que sus padres Rafael y Mercedes se hacen. Pero Anna está feliz, ella contempla su uniforme, hace señas que es muy bello, no le importa que se lo hayan regalado sus vecinos, a ella lo que le importa que es de cuadros, verdes oscuros y amarillo, que tiene medias blancas, zapatos guindas, y que llevará un lazo amarillo sujetando su cabello.
Su madre llama con amor a su hija —Es hora de dormir Anna-, y piensa que  mañana le esperan grandes aventuras que las podrá sumar a tu caminar de vida, a su mundo, aquel que la muestra como una hermosa rama del árbol.
El gran día a llegado Rafael y Mercedes, están tan nerviosos de saber cómo le irá en este nuevo día, su madre con amor le llama.
—Anna ya amaneció es hora de ir al colegio— Lo que no saben sus padres es que Anna ya está en el piso de abajo esperando su desayuno, ansiosa por esta nueva experiencia. Hoy aquel vaivén es más intenso, tal vez porque se enfrentará a una experiencia nueva.
La mamá le indica que tenga calma, el papá la abraza y le dice que pare de moverse.  Pero Anna no puede contener su movimiento, hoy ella sacó de su rama mucha fuerza, repite una y otra vez —vamos ya—, sus padres la ponen en su silla para poder llevarla en el auto y no se lastime con los movimientos acelerados que está realizando, le piden amorosamente que tenga calma que ya llegarán al colegio, Anna aplaude, va cantando todo el camino, su cantar es cual el gorgoteo de un ave, Anna no puede articular muchas palabras, y las pocas que habla cuesta entenderla, pero con amor y paciencia Anna se hace entender.
Los ojos de Anna tienen hoy un especial brillo, parecen que han contemplado lo más lindo del universo, ve muchos niños de muchos tamaños, unos son iguales a ella, otros diferentes, pero eso a ella no la desanima, lo importante es sentir los abrazos, las sonrisas y las caricias, ver los colores hermosos el verde lino, el verde hoja, árboles hermosos, flores de multicolores, un camino de piedras lisas y brillantes, unos techos color rojo, el colegio de Anna es realmente hermoso. Anna está sorprendida ante tanta belleza… —¡Cuidado!— Viene un tropel de niños a darle el encuentro a Anna, sus padres se alarman al igual que  la maestra quien con énfasis les dice —con cuidado niños, es la nueva compañera del aula y su nombre es Anna—.
Anna ríe, aplaude, balbucea para agradecer, sus nuevos amigos la abrazan, la toman de la mano para llevarla a su aula, esos nuevos amigos ahora conocerán el mundo de Anna, ellos aprenderán que ella es como una rama de árbol, donde su tronco es fuerte, que cada una de sus hojas es frágiles, pero  a la vez poseen especial fortaleza, porque no la quiebran los avatares, por su parte Anna va a conocer un mundo distinto al de ella.
La escuela donde va Anna es también diferente, en ella hay diversidad de niños y padres dispuestos a colaborar, en esta escuela no hablan de inclusión, no hablan de diferencias, aquí todos los niños tienen un trato igualitario, los maestros, padres y alumnos han aprendido a convivir en el día a día con el propósito sublime de hacer de este mundo un mejor lugar, donde nadie se sienta diferente o excluido, donde las diferencias sean vistas como una posibilidad de crecer y aprender en equidad.  Anna ha encontrado al fin un mundo nuevo, donde crecer y vivir es igual para todos.