13 oct 2023

LA GATA NEGRA


Era una gatita negra cuyo dueño la llevaba a todas partes junto a él. Paseaba con ella, compartía su comida con ella, dormía junto a ella. Hasta hablaba con ella. Siempre estaban juntos. La gata lo adoraba. Él la llamaba ´Ojos Amarillos´.
Todo era perfecto en la vida de la gata hasta que un día, su dueño se hizo a la mar. Encargó a su madre cuidar del animal pues le daba miedo que un golpe de mar, azotase el barco y a su inseparable amiga le pasara algo. La madre del dueño la encerró en el granero para que no siguiera a su hijo hasta el puerto. La gatita maulló semanas enteras esperando a su dueño. Una mañana, un vecino del pueblo llevó una triste noticia a la madre del muchacho: en una tormenta, una ola se tragó a su hijo. La mujer rompió en llanto. Ojos amarillos, espantada huyó de la casa y corrió hasta la playa. Por más que corrió y buscó, no encontró a su dueño. Caminó por toda la costa buscándolo. Pasó mucho tiempo, estaba delgada, hambrienta, cansada y sin ganas de seguir. Así llegó al norte del país. Se asomó al acantilado y le dijo al océano: "Llévame con él al fondo de tu abismo, te regalo mi alma inmortal pues sin él, no hay sitio para mí en este mundo". Una ola gigante surgió llevándose consigo a la gatita, que apretó los ojos dejándose arrastrar por el océano. Despertó en los brazos de un hombre que la secaba con cariño, abrió sus enormes ojos y lo miró. El hombre al contemplar aquellos ojitos, vio pasar montones de recuerdos en su cabeza. Y dijo su nombre. "Ojos amarillos, mi vieja amiga, viniste por mí, no recordaba nada hasta ver mi vida en tus enormes ojos amarillos. ¿Qué hacías en el mar? Sé que eres tú pero tu pelo, es ahora distinto. Eras tan negra como la noche". Una voz profunda desde el océano le dijo, "Me ofreció su alma a cambió de regresar contigo, pero no puedo privar al mundo de un alma tan noble. A cambio llevará en su pelaje mi recuerdo, la espuma del mar. Un don le concedo a ella y sus descendientes, llevarán la armonía y la alegría a cada hogar que habiten". Desde entonces, existen los gatos blancos y negros que llevan los nuevos colores del legado de Ojos amarillos y el don de llevar armonía y alegría con aquellos que comparten sus vidas". Autor: desconocido.

5 ago 2023

Batalla de Carmen Alto y la Guerra Civil.

 

Batalla de Carmen Alto y la Guerra Civil.

La guerra civil peruana de 1843-1844, conocida también como la revolución constitucional de 1843-1844, fue un conflicto que enfrentó a las fuerzas revolucionarias o constitucionales encabezadas por los generales Ramón Castilla y Domingo Nieto y las fuerzas directorales o gobiernistas del general Manuel Ignacio de Vivanco, entonces Supremo Director de la República. La batalla final se libró en Carmen Alto, cerca de Arequipa, donde vencieron los constitucionales, quienes pusieron así fin a la anarquía que reinaba en el país desde 1842 y entregaron el poder a quien legítimamente le correspondía, el presidente del Consejo de Estado Manuel Menéndez.
Contexto.
Tras la muerte del presidente peruano Agustín Gamarra durante la guerra con Bolivia de 1841, asumió el poder el presidente del Consejo de Estado, señor Manuel Menéndez. Tras contener la invasión boliviana y firmar la paz con el vecino país, Menéndez acabó siendo derrocado. El Perú quedó sumido en la anarquía.
Varios generales se disputaron el poder. Tras sucesivos golpes de estado subieron al poder Juan Crisóstomo Torrico, Francisco de Vidal y Manuel Ignacio de Vivanco. Este último instauró un gobierno autoritario y conservador, que denominó el Directorio.
Estalla la Revolución Constitucional
Los generales Domingo Nieto, Ramón Castilla y Manuel de Mendiburu se propusieron acabar con el gobierno de facto de Vivanco y restablecer a la autoridad legítima, es decir, a Menéndez.
Como su meta era restaurar el imperio de la Constitución de 1839, el alzamiento fue denominado “revolución constitucional”, la misma que se inició en Tacna el 17 de mayo de 1843. Se organizaron milicias en Tacna y Moquegua, para apoyar la revolución, sumándose igualmente algunas unidades del ejército regular.
Vivanco envió al sur peruano una división al mando de su ministro de guerra, general Manuel de la Guarda, para fortalecer a las guarniciones que ya existían en esa zona, con la consigna de acabar sin miramientos con los “facciosos”. Guarda desembarcó en Islay y marchó a Arequipa, donde se unió con las fuerzas del general Fermín del Castillo. Antes de continuar la marcha hacia Tacna, ambos se encargaron de someter a los generales Juan Crisóstomo Torrico y Miguel de San Román, que se habían alzado en Puno.
Firmada la capitulación, Torrico y San Román pasaron a Bolivia. Vivanco se irritó al conocer esta noticia, reprimiendo duramente a Guarda por no haber capturado y fusilado a los rebeldes.
Combates de Pachía y San Antonio.
Dispersados los rebeldes de Puno, las tropas directoriales avanzaron sobre Tacna. Nieto y Castilla, al frente de milicianos tacneños y moqueguanos, atrajeron con engaños al coronel Juan Francisco Balta, jefe vivanquista que con un pequeño destacamento se había alejado del grueso de su ejército. Se libró así el combate de Pachía, cerca de Tacna, el 29 de agosto de 1843. Nieto atacó a Balta, pero luego simuló retirarse para atraer a la caballería adversaria y a su jefe a un lugar distante de su infantería. Balta cayó en la trampa, lo que aprovechó Castilla para atacar a la infantería enemiga y tomar posiciones en un cementerio. A regresar Balta, recibió las descargas cerradas de los fusileros de Castilla, mientras que Nieto, dejando la farsa de su retirada, contraatacó por detrás.
La hábil maniobra determinó la derrota de Balta, quien perdió más de 500 hombres, entre soldados y oficiales.
Quedaban en pie las fuerzas de Guarda y Castillo, que sumaban unos 3.200 hombres Estas se encontraron con las fuerzas de Nieto y Castilla el 27 de octubre de 1843, en las cercanías de Moquegua.
La acción, llamada combate de San Antonio, se inició en las alturas de Tumilaca, y los constitucionales forzaron a sus adversarios a pasar la noche sin agua y sobre las armas. Al amanecer del día siguiente, Guarda hizo acampar a sus tropas cerca de un riachuelo.
Atento a este movimiento, Castilla avanzó completamente solo al campo enemigo y entró en la tienda de Guarda, a quien le ofreció capitular (lo cual era solo una simulación). Tras ponerse de acuerdo en los términos de la capitulación, Castilla sugirió a Guarda que diera descanso a sus tropas para que fueran a beber al riachuelo. El mismo Castilla, saliendo de la tienda, se dirigió a estas tropas y con voz estentórea les ordenó: “Batallón: armar pabellones y al agua”.
Los soldados de Guarda obedecieron, como si hubieran escuchado a su propio jefe. Fue entonces el momento oportuno para que entraran a actuar los soldados de Castilla, quienes avanzando al trote, rodearon la tienda de Guarda, mientras que Castilla ingresaba y tomaba del brazo al jefe vivanquista, diciéndole: “Es usted mi prisionero”. Los soldados de Guarda, como estaban desarmados, fueron fácilmente hechos prisioneros. Esta fue una gran victoria para los constitucionales, quienes, en su mayoría milicianos, sometieron a un ejército de soldados experimentados, superiores en número. Como consecuencia de esta victoria, la rebelión avanzó hasta Puno, Cuzco y Andahuaylas, consolidándose así en todo el sur peruano, a excepción de Arequipa, que se mantuvo inquebrantable en su lealtad a Vivanco.
Junta de Gobierno Provisional
El 3 de septiembre de 1843, los revolucionarios constituyeron en el Cuzco una Junta de Gobierno Provisional de los Departamentos Libres, cuya presidencia asumió Domingo Nieto. Lo integraron el general Ramón Castilla, el coronel Pedro Cisneros, el doctor José M. Coronel Zegarra y el coronel de la Guardia Nacional Nicolás Jacinto Chocano. Secretario y vocal suplente fue el coronel José Félix Iguaín. Sin duda, la figura representativa de los revolucionarios era el ilustre mariscal Nieto, quien mereció los apodos de “El Quijote de la Ley” y el “Mariscal greco-romano”, por su apego a las leyes y por su vasta cultura. Pero enfermó y falleció el 17 de febrero de 1844, víctima de un mal hepático. Como tal muerte se produjo de manera imprevista (Nieto contaba apenas con 40 años de edad), hubo quienes sospecharon un posible envenenamiento. Castilla reemplazó a Nieto en la presidencia de la Junta, pasando así a encabezar la revolución. Vivanco, viendo que se complicaba su situación, marchó hacia Arequipa, donde contaba con apoyo masivo.
La Semana Magna.
Otro episodio de esta guerra fue la llamada Semana Magna de Lima. Todo se inició cuando el prefecto Domingo Elías (caudillo civil), hasta entonces leal a Vivanco, aprovechando la partida de éste, se alzó contra el Directorio y se proclamó Jefe Político y Militar de la República (17 de junio de 1844). Acto seguido, Elías organizó la defensa de la capital ante la amenaza de las fuerzas vivanquistas comandadas por José Rufino Echenique, que avanzaban desde la sierra central. Toda Lima se movilizó para defenderse. Pero tras una semana de tensa espera, el ataque no se produjo porque Echenique, según lo dice éste en sus memorias, fue puesto al conocimiento por Felipe Pardo y Aliaga de que Vivanco y Castilla se preparaban para un encuentro definitivo cerca de Arequipa, y por lo tanto ya no tenía sentido atacar Lima. Así finalizó la “Semana Magna”, un episodio recordado como una expresión de cansancio o disgusto de la población limeña frente al militarismo.
Resistencia Arequipeña.
Vivanco, que se hallaba efectivamente en Arequipa, ante la noticia de la defección de Elías quiso dimitir. Pero ante los ruegos de la multitud arequipeña desistió. Arequipa era muy adicta a su causa y se preparó para resistir el ataque de Castilla.
Castilla, reforzado con las fuerzas de Miguel de San Román, puso cerco a Arequipa. Hubo tiroteos por 16 días. Luego, en la noche del 21 de julio de 1844 Castilla tomó la ofensiva y avanzó sobre el flanco derecho de Vivanco, amaneciendo sobre Acequia Alta o Carmen Alto.
Vivanco, a quien precedían varias partidas de montoneros, se situó en el pueblo de Cayma y estableció allí su línea, cediendo en esta parte la iniciativa al enemigo.
Carmen Alto
El escenario donde se libró la batalla final de la guerra civil es una llanura que baja suavemente desde las faldas de la cordillera y termina en el pueblo de Carmen Alto, situado entre Cayma y Yanahuara. Es un pueblo tranquilo y rodeado de paisajes maravillosos, desde donde se divisa a distancia la ciudad de Arequipa y la verde campiña circundante.
En dicha llanura se desplegó el ejército de Castilla, resguardado por los accidentes del terreno, y esperó el ataque de sus adversarios.
Castilla asumió la dirección de sus tropas y nombró general en jefe al general Miguel de San Román y jefe de estado mayor al general Isidro Frisancho.
El decano Valdivia, historiador de las revoluciones de Arequipa, cuenta una anécdota, a propósito de esta batalla: afirma que Vivanco, al momento de librarse la lucha, se hallaba ocupado tratando de descifrar la inscripción del año en que había sido fundida la campana de la torre de la iglesia de Cayma, monumento de valor histórico. En ese lapso sufrió la derrota de Carmen Alto y perdió así el poder. Pero más creíble es la versión vivanquista, que sostiene que Vivanco estaba en el campanario de esa iglesia para observar el campo de operaciones y que había dispuesto que la batalla se librara al día siguiente, pero la imprudencia de uno de sus oficiales precipitó la lucha.
En efecto, Vivanco ordenó a sus lugartenientes Pezet, Ríos y Lopera que colocaran las tropas en posiciones aparentes para presentar la batalla al día siguiente. Pero Lopera se extralimitó en el cumplimiento de las órdenes y con el primer cuerpo que movió, inició el ataque sobre la línea enemiga. Cuando Vivanco y otros jefes que con él se hallaban a la distancia advirtieron el combate empeñado, decidieron marchar al escenario de lucha, pero ya era muy tarde: sus batallones habían sido destrozados (22 de julio de 1844). El mismo Pezet resultó gravemente herido. Al atardecer, Vivanco ordenó a sus tropas sobrevivientes abandonar el campo.
Castilla suspendió la persecución a las siete de la noche y su ejército se concentró en Challapampa, donde esperó que amaneciese para entrar a la ciudad.
A la mañana siguiente, Castilla entró en la ciudad y envió al doctor Juan Manuel Polar y Carasas para que tratara con Vivanco, ofreciéndole garantías. Vivanco, que se había situado a sus tropas en el panteón de la Apacheta, se negó a todo. Y en la noche de ese mismo día partió a todo galope hacia el puerto de Islay donde se embarcó en un vapor mercante. Llegó al Callao el 27 de julio, siendo apresado por Domingo Elías y desterrado a los pocos días a Chile. Poco antes, la escuadra se había sumado al bando vencedor.
Castilla se mostró magnánimo con los derrotados y no aplicó ninguna represión. Los arequipeños, que habían apoyado fervorosamente a Vivanco (como lo harían también en la guerra civil de 1856-1858), aceptaron el nuevo orden de cosas, en vista que su caudillo no demostraba interés en seguir la lucha y más bien fugó abandonando a sus tropas.
Consecuencias
Vencedor en el campo de batalla, Castilla cumplió con restablecer la Constitución de 1839. En consecuencia, y tras breve interinato de Justo Figuerola, el presidente del Consejo de Estado Manuel Menéndez reasumió el mando supremo el 7 de octubre de 1844, con la misión de hacer el traspaso constitucional del poder.
Menéndez cumplió con llamar a elecciones populares para Presidente de la República. El vencedor fue Castilla, quien asumió el poder el 20 de abril de 1845. Este primer gobierno de Castilla (1845-1851), significó el comienzo de una etapa de calma institucional y la organización del Estado Peruano, luego de dos décadas de guerras y convulsiones intestinas.
Fuente:
• Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 - 1933), Tomo 4. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. ISBN 9972-205-66-5 (V.4)
• Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República (1821-1930). Tomo I. Lima, AFA Editores Importadores S.A., 1985.
• Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Tomo VIII. La República (1833-1843). Primera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1971.
• Varios autores: Historia general de los peruanos. (Hasta 1973). Tomo 3. El Perú, primera independencia nacional y revolución peruana. Publicada bajo el auspicio del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Impreso en los Talleres Gráficos de Iberia S.A. Lima, 1973.

25 jun 2023

NEFASTO

 Corría el otoño de los años 80 sin pensar un ladrón tomo mi labios, para mi que no me habían instruido en los avatares de ladrones, pensé que era gesto de cariño, y esa noche empezó todo el derrumbe de mi vida; pasaron los años, me convertí en la segunda, después de saber que amaste a una mujer a la que llamaste "la mujer de tu vida", no pensé jamás convertirme en tu mujer y menos en madre de tus hijos, dos muertos y uno vivo, la muerte de esos dos cuestan lagrimas, la vida de la otra cuesta más lagrimas

Fuiste el ser ruin que con caricias ilusionaste mi ser, para destruirlo a tu antojo, pero hoy veo que tu no eres culpable de nada, porque fui YO la que permitió todo ese dolor, han pasado muchas lagrimas debajo del puente que tejí para alcanzar mi felicidad, lo malo que me quede a menos de una cuarta de terminar y alcanzar la orilla, hoy cuando la vejez ha llegado me doy cuenta que fui lo malo que le pudo pasar a tu vida, te obligue a casarte, te obligue a ser padre, mejor hubiera sido huir con mi niña de tu lado, me falto valor para educar sola a mi hija, me acostumbre a recibir las migas que caían de tu mesa.

Cumplí con mi labor de mujer, te acompañe en todos los momentos más álgidos de tu vida, tu no fuiste hombre para cumplir tu propia promesa, y mucho menos has sido hombre para arreglar la situación de tomar tus cosas, e irte a vivir con tu felicidad, has dañado a tantas mujeres, te olvidaste de tu madre, de hermana, de tu hija, que hoy solo elevo mi oración para que sea tu carne, tu sangre, tus huesos tan solo los tuyos los que paguen las puertas del averno abierto, que ni tus hermanas, ni sobrinas, ni hija, ni nieta paguen todo el daño que haces.

Hoy cuando el tiempo trascurre solo deseo que armes tus maletas, hagamos un arreglo económico para que tu vivas en lascivia, y yo en paz y felicidad, hoy dejo ir todo el dolor que algún día sintiera, porque hoy entendí todo el daño que he hecho en ti, perdón por no amarte como tu lo merecías, perdón por haberte dado hijos que no querías, perdón por haber estado a tu lado cuando la cárcel era fría, perdón por todos los años que te quite vida, hoy decido vivir en mi plena soledad, solo te pido que tomes tus maletas y dejes mi vida porque eres lo más aberrante que le pudo pasar a mi vida, y no eres culpable tu, la culpa solo la tengo Yo.

Dime cuanto vale mi libertad, y lo depositas en mi cuenta, ve que mereces ser el hombre lascivo que siempre fuiste, hasta acá llegó mi compañía, no doy más, hoy decido cerrar mi tumba, y empezar a florecer como las tumbas abandonadas de mi tierra. Gracias a Dios por todo, mi hija, mi nieta soy mi felicidad, son mi legado, son los lienzos blancos donde Dios a de pintar maravillas, hasta acá las iniquidades fueron pagadas por otros, ahora pagas tu las tuyas, que yo me hago cargo de las mías.

Ireth Isildr, noche de verdades personales 

7 abr 2023

SEMANA SANTA EN PIURA


Desde hace mucho tiempo la Semana Santa en una de las Principales fiestas religiosas que celebra la Iglesia Católica de acuerdo a un programa preestablecido por las autoridades religiosas de turno y de acuerdo a las iniciativas de los sacerdotes o párrocos de cada lugar.
A fines del siglo XVIII, como se presume, la fiesta estaba imbuida de una serie de elementos barrocos que desviaban la espiritualidad de la festividad y no siempre se desarrollaba como se deseaba.
La celebración se iniciaba el Domingo de Ramos con la procesión del borriquito y continuaba con una serie de procesiones que salían desde distintas iglesias piuranas. Durante toda la semana, se establecía que hubiera ayuno; pero, al coincidir con período de trabajo duro por el arado de la tierra y por la deficiente alimentación de los indios, se les dispensaba del mismo. El VI Concilio Limense les exoneraba también de la abstinencia de carnes; pero prohibía tajantemente la venta de dulces, pescados, licores y otros comestibles, para evitar las distracciones y lograr la devoción y decoro debidos.
El Jueves Santo, antes de la procesión, se celebraba una misa con un pequeño ceremonial que incluía la extracción de las dos llaves del Sagrario. Esta acción tan sagrada no estuvo exenta de algunos contratiempos en la zona de Frías, donde el procurador Bernardo Pizarro, en 1813, ocasionaría grave escándalo al no permitir a un hombre blanco sacar una de las llaves, incentivando al común de indios a protestar para que ambas llaves fueran extraídas por indios. Por esta acción se detuvieron los oficios por algún tiempo, imponiéndose la voluntad de la masa indígena que con su cantidad y fuerza iba logrando lo que el líder del momento deseaba. Ya habían experimentado, tiempo atrás que, aún en el ámbito religioso en el que parecía todo formalmente establecido, podían alterar el orden de los factores obteniendo resultados favorables para ellos.
El Obispo José Andrés de Achurra, desde 1792, prohibió la presencia de penitentes en las procesiones de Semana Santa. Sin embargo, años después se seguían incluyendo en ellas penitentes de sangre, cruz, empalados o de otros trajes. Su Ilustrísima sustentó su decisión por estar convencido de que salían en “semejantes penitencias públicas viciadas” y que solo causan “envilecimiento, presunción y soberbia y mayor prostitución vistiéndose, desnudándose en las mismas casas de su perdición“.
Parece ser que, a opinión de los eclesiásticos, los feligreses se quedaban en la superficialidad de la celebración sin profundizar en el verdadero sentido y significado de la misma. Este desconocimiento del corpus dogmático podía o no estar unido al “rechazo de los supuestos significativos del ritual sin que ello sea inconveniente para implicarse en él”, sobre todo si, como hemos visto, la celebración incluía diversión, por varias horas, para los participantes que no actuaban como autómatas sino que utilizaban “inconscientemente los significados concretos” que les unían a los demás.
Por su parte, los religiosos aprovechaban estas procesiones para solicitar limosnas de casa en casa, como lo dejó plasmado en sus acuarelas el artista Pancho Fierro. En la obra titulada “Para el Santo Monumento” se representa a un mercedario acompañado de dos sirvientes negros. Uno de ellos sostiene el enorme parasol y el otro porta un azafate en el que se depositaba la limosna de los fieles. La exclusividad la tenía el clero pero la costumbre indígena de pedir limosna con una imagen no desapareció del todo.
La semana terminaba con la Fiesta de Pascua o domingo de Resurrección en que se festejaba con mucha pompa y diversiones públicas, que implicaban comida y sobre todo bebida en exceso.
Este día, y otros, podía ser aprovechado por algunos indígenas dedicados a la hechicería para colocar objetos de sus rituales en el ara o en el sagrario, porque asumían que al utilizar lugares sagrados tendrían mayor efectividad en los resultados.
La concurrencia era abrumadoramente masiva durante toda la Semana Santa, de manera que podría pensarse que los peruanos de entonces eran los seres más devotos. No obstante, no podemos afirmar que en esta celebración las iglesias fueran usadas exclusivamente con fines devotos porque probablemente eran utilizadas también para tener citas de diversas formas con propósitos mundanos. Según versión de Justo Huertas, cura de Yapatera, en 1815, los indios aparecían masivamente en el pueblo en Corpus y Semana Santa a buscar tabernas más que por el verdadero significado religioso de la celebración
En estos tiempos, los elementos barrocos han desaparecido de la celebración de Semana Santa y se ha logrado que, a lo largo de este periodo republicano, perdure el significado esencial de la misma. Lo importante es que cada uno de nosotros vivamos con corazón contrito la pasión y muerte de Cristo, agradeciéndole cada día ese gesto de infinito amor por la humanidad. Hoy, Domingo de Resurrección vivamos con alegría cristiana este día. ¡Felices Pascuas de Resurrección!
Fuente: Suplemento Dominical Diario El Tiempo. Edición del 5 de abril 2015, siendo la nota de la periodista Ruth Rosas.



4 abr 2023

POR UN IDIOMA SIN “IDIOMO”

 

Se ha extendido una manía

entre parlantes ladinos

de acuñarle el femenino

a quien nunca lo tendría,

si no tiene “dío” el día,

y el trigo no tiene “triga”,

ni existen las “gobernantas”,

tampoco las “estudiantes”,

ni “hormigo” entre las hormigas.

Aunque lo intenten, comprar

con millones y “millones”

un trono no tiene “trona”

ni “jaguara” has de llamar

a la hembra del jaguar,

y aunque el loro tenga Lora,

y tenga una flor la flora

mi lógica no se aplaca:

no tienen “vacos” las vacas

ni toros tienen “toras”.

Aunque las libras existan

con los libros no emparejan,

y tampoco se cotejan

suelos, que de suelas distan,

por mucho o “mucha” que insistan

mi mano no tiene “mana”,

no tiene “rano” la rana

y foco no va con foca,

ni utilizando por boca

al masculino Ana.

Autor Desconocido.

18 mar 2023

LOS PICARONES

¿Quién de nosotros se ha deleitado con este rico manjar? El Picarón, calentito, humeante, con su miel que no queremos que se acabe, y pase y repase por el plato para llevarnos la mayor cantidad de esa deliciosa miel de chancaca.

Muchos dirán que este postre fue traído por los españoles, pues no señores y señoras, este postre ya lo elaboraban los incas, con el zapallo y el camote, luego con la llegada de los “chapetones” se le pudo añadir algunos ingredientes como el anís, la harina y la manteca para freírlos.
Este postre particularmente peruano ha traspasado fronteras, sobre todo hacia el sur, y mundialmente han ganado adeptos.
El dato más certero lo tenemos en una pintura de Pancho Fierro de 1850 donde se ve a la picaronera paseando el riquísimo postre por las calles limeñas.
La Picaronera era la encargada de ir con su canto por todo Lima pregonando sus dulces picarones, aquí transcribo el pregón de esta coqueta mujer que encandilaba las mesas familiares en el siglo XIX, gracias a la recopilación que hiciera Aureilo Collantes en 1942 y obtenidas del cancionero Melodías Criollas.
Aquí están los pícaros calientitos
Porque vendo picarones
Me llaman picaronera
Porque vendo picarones
Y no me llaman “ratera”
Cuando robo corazones
¡Qué ricos!, ¡Qué ricos!
Picarones calientitos
Redondos y tostaditos
Y en su miel bien bañaditos
Van provocando los pillos
A vejetes y chiquillos
Y si los guardas un día
Ya el picarón se enfría
Si un hervorcito le das
Borrachitos los pondrás
¡ Qué ricos ! ¡ Qué ricos !
Picarones calientitos
A cinco por medio ¡ Catay !
Para cualquiera ¡ Chumay !
De los picarones ¡ Catay !
La picaronera ¡ se va !
La receta que a todos encanta:
Preparar picarones quizás no sea tan fácil como quisiéramos.
Lleva mucho tiempo desarrollar la técnica de amasado y armado de esta rosquilla, que nada tiene de parecido con la famosa dona estadounidense.
Pon atención a los ingredientes que necesitas para elaborar los picarones:
• 500 gramos de harina de trigo
• 25 gramos de levadura
• Anís
• Canela
• 250 gramos de zapallo
• 250 gramos de camote
• 2 cucharadas de azúcar
• Miel de chancaca
• Aceite
¡Manos a la obra! Pela los camotes y el zapallo y pícalos en trozos.
Luego, en una olla con agua, pon a hervir estos ingredientes en conjunto con el anís y la canela. Deja enfriar, retira la canela y licúa.
Procede a reservar una parte de la preparación y el resto viértela en un bol, añade la harina de trigo y procede a integrar los elementos con la ayuda de tus manos.
Agrega la levadura a la porción de mezcla que reservaste y espera que salgan burbujitas de esta mixtura. Ahora sí, integra esta combinación al resto y continúa mezclando hasta lograr la consistencia deseada. Cuando la masa esté lista, déjala reposar por 20 minutos y puedes proceder a dar forma a los picarones, los cuales debes freír en aceite bien caliente.
El Dato:
• El secreto de la masa está en la consistencia. Debes cerciorarte de que la mezcla quede elástica.
• Otro dato de utilidad es no pasarte con la cocción.15 segundos de lado y lado son suficientes.
Lugares típicos donde comer los Picarones.
El Tío Mario de Barranco en sus dos restaurantes uno en la Avenida
Prolongación San Martín y otro en el Puente de los Suspiros, donde suspirarás con este buñuelo.
Pucusana En toda la rivera del Malecón a partir de las cuatro de la tarde.
El Estadio Nacional al costado de la Tribuna Sur todo el día.
En la entrada al Cementerio El Ángel.
En el Paseo Chabuca Granda ex Polvos Azules.
No hay pretexto hoy para no comer en familia este delicioso manjar. Provecho, la mesa está servida. (JAMEA)



28 ene 2023

ADIOS


A pesar de que ya no están conmigo,
y de que me hacen mucha falta
YO me quedo en la vida,
a pesar de que quedaron tantas cosas entre nosotros, 
a pesar de que hay tanto que quisiera compartirles,
 hasta que llegue mi momento de volvernos a ver, 
yo me quedo en la vida, 
a pesar de que les extraño 
y de que he creído que sufriendo honro su paso por mi vida, 
su existencia 
a partir de hoy yo me quedo en la vida, 
elijo hónrales con mi felicidad, 
con mi éxito, 
con mi voz, 
haciendo algo grande,
algo bueno, 
con todo lo que me dieron mientras estuvieron conmigo, 
les llevo conmigo, 
tienen un lugar en mi corazón hasta que nos volvamos a ver, 
yo me quedo en la vida, 
y elijo hacer algo bueno con mi vida, 
así no habrán sufrido en vano, 
elijo ser todo lo feliz que ustedes ya no pudieron.
Mamá, Papá ahora lo puedo ver, 
tomo la fuerza que me viene de ustedes, 
se que hecho algo grande con ella 
y elijo seguir haciéndolo 
ya he crecido, 
la vida fue suficiente 
todo lo demás me lo doy yo, 
los dejo con su dolor 
y yo me hago cargo del mío 
gracias por todo.
Descansen en Paz.

6 ene 2023

TU ABUELA

 ¡Qué lindo es ser tu abuela!

Porque puedo hacer cosas atrevidas,

sin que se me juzguen por mi edad

¡vuelvo a ser una niña!


Contigo, mi amor bonito

vuelvo a correr tras un balón,

me tiro en el suelo con unas ollitas,

vuelvo a reír hasta que se me acelera el corazón.

De nuevo tengo tu edad

y jugamos a ver quién termina de comer

¡Para que tu mami no te esté riñendo!

Leemos  cuentos

vemos  caricaturas,

a veces cantamos o bailamos algo

tú, mi amor ¡todo mi dolor curas!

Te amo y te guardo en mi corazón.

Feliz día de Reyes mi amor bonito.

Siempre tu abuela.