17 abr. 2016

AQUEL DÍA EN LA PLAYA


Aquel día en la playa
la magia del sol
la calidez de la arena
la compañía de los amigos
el amor de la familia,
eras un pez saltando
de la mar a la arena.

Aquel día en la playa
las insinuaciones de los amigos
las miradas y sonrisas cómplices
y yo sin entender nada
tal vez la absoluta inocencia
de saber que alguien me miraba.

Aquel día en la playa
los juegos en la mar
sentir el temblor de tus manos
sentir tu apoyo ante la fuerza de las olas
sentir tu caricia tenue en mi rostro.

Aquel día en la playa
ver tu sonrisa radiante,
sentir que deseabas hablar,
confundir las cosas,
con la premura del tiempo
las prisas de ir a cumplir
los quehaceres del hogar,
los quehaceres de la fe, 
y atenuar el calor de la pasión.

Aquel día en la playa
conocí en tu mirada la pasión
el deseo de detener el tiempo
el anhelo que llegara la noche.

Aquel día en la playa
marco mi vida
llegó la noche 
entre juegos y charlas
entre preguntas escondidas
hasta escuchar que te gustaba
que deseabas que yo fuera tuya
el golpe cual caballo brisco 
de mi corazón me delataba
¿cuantas veces había soñado con este instante?
¿cuantas noches había imaginado este momento?
¿cuantos días había esperado esto?
Y sin prisas,
sin miedos,
sin pesares,
sin remordimientos me diste un beso;
el primer beso que marcaba mi vida,
el primer beso que me decía que era tuya,
un primer beso que con los años perdura,
un primer beso que aun siento en el tiempo.

Aquel día en la playa
hoy lo recuerdo
sin prisas
con lamentos, 
de no haber sido tuya
de no haber sido cual la espuma al mar,
de no haber sido cual sol a la arena,
hoy simplemente queda 
cerrar los ojos y evocar...
Aquel día en la playa.
Ireth Isildr, 17/4/16; 21:59