Cada 16 de Marzo en cada año es nostalgia para mí, despierto llorando porque extraño tanto la casa de mis Padres, mi terruño, mi Talara, en este día se vuelcan tantos recuerdos, los primeros años en la casa de mis abuelos en Talara Alta 316, la casa de madera de piso alto, el columbio en el corredor, ese que era nuestra nave de mil aventuras por algunas horas, en otras era el centro de charlas largas de filosofía, de risas de las ocurrencias que teníamos, el recordar a los vecinos con sus peculiaridades, algunos eran como familia, otros eran odiosos pero respetables, en ese tiempo no había odios, ni resentimientos, solo RESPETO, del malo te alejabas y punto.
Luego el recuerdo de la CASITA de esa donde había una persona que sin ser profesora te enseñaba las primeras letras, yo tuve a la señora Tomasita, una señora costurera, de estatura pequeña, de amabilidad sin igual, de piel arrugada, de manos callosas por los quehaceres de casa, siempre con una cinta métrica al cuello para tomar las medidas a sus clientes para hacer las costuras; de ahí vino el ir a la escuela real, mis primeras horas en el jardín infantil, mi primera maestra la señorita Pilar y la auxiliar Clara, no recuerdo sus apellidos; ahí los primeros amigos de los cuales hoy gracias a la red tengo comunicación, las primeras aventuras, las primeras sesiones de artistas, deportistas, yo siempre fui más por el arte que por el deporte, creo que por ello hoy a mis 55 años mi peso es más pero mi arte también lo olvide; llegó ya la primaria en la escuela de madera, de pisos altos, era su forma como una Z, detrás unas dunas de arena donde explorábamos, jugábamos a cazar lagartijas, o simplemente nos echábamos a conversar, no nos preocupaba que nos llegara la tierra, porque solo bastaba pararnos sacudir la tierra y volver a clases, mi maestro de primaria RAÚL MOSCOL FRÍAS, él nos llevo con paciencia a la lectura, al civismo tengo hasta hoy su voz "mantengan su derecha al caminar, siempre el peatón camina a la derecha", hoy eso ya se olvido en la ciudadanía, yo lo sigo y reniego porque los otros no tuvieron al maestro que yo tuve, desde la Transición (así se llamaba al 1er año), el profesor tenía a los que participaríamos en las diferentes actuaciones que marcaba el calendario, los concursos de ahorros, porque en ese tiempo se nos enseño a ahorrar cada lunes llevábamos nuestra pequeña libreta y nuestro dinero para que el maestro anotará lo que íbamos a ahorrar, llegado el "Día del Ahorro" se premiaba al niño que más había ahorrado; los paseos al Bosque La Acholao, Bosque Pariñas por el Día de la Primavera, los cantos, los reinados, los inter-escolares, y así entre tantas cosas hermosas y otras tristes llegue a la secundaria, el ingresar al único Colegio de Mujeres de Talara "La Inmaculada" colegio emblemático regentado en esos años por la Congregación Dominicas del Perú con el emblema de su fundadora Ascensión Nicol "Yo aspiro hacer felices a los seres que en mutua unión han de vivir conmigo", y así conocí a grandes niñas, que hoy son grandes damas, mujeres que están por el mundo dejando en alto honor a nuestra amada Talara, yo forme parte de la Promoción 1986 "PILAR CLUSSA GIBANEL", tomamos el nombre de una de las monjas que para ese entonces era sobreviviente y en conjunto de todas las integrantes decidimos llevar el nombre de alguien que estuviera vivo, no deseábamos dar homenaje a alguien que hubiéramos leído o sabido de su labor, y fue donde llegó el último año en mi amada Talara, en la casa de mis Padres en el AAHH José Abelardo Quiñones R- 4, donde vive muchas aventuras; un 3 de Enero de 1987 tomaría desde Piura el bus Continental rumbo a Lima para forjarme un futuro, hoy voy llevo más años fuera de Talara, pero Talara esta tatuado en mí corazón.ama de casa, de nacionalidad Talareña, hablo español, soy un desastre total, anti-nacionalista, de corazón Peruana, neurótica como yo sola, mi virtud es mi mayor defecto♥
16 mar 2024
TALARA TERRUÑO DE MIS AMORES
25 jul 2022
LOS VELORIOS
Los velorios han cambiado tanto, en sus formas, en Lima los familiares tienen las opciones de enterrar a sus familiares en un Campo Santo, o cremar y mantener sus cenizas en algún privilegiado lugar de su casa, pero al final de nuestros días todos los seres humanos pasaremos por el trance de dejar este cuerpo físico e ir a la eternidad, cosa que no veremos. Pero estoy muy segura, que algo quedará en la bocas de los familiares, amigos, vecinos y de las lenguas chismosas, y en lo oídos que gustan escuchar susurros, siempre habrá el epitafio "FUE UNA BUENA PERSONA", aunque el difunto en vida haya sido un ser humano de la peor calaña, solo en la muerte todos los seres humanos son igual.
Hoy les escribo sobre los velorios que vi en mi natal Talara allá en la calle 316 de Talara Alta, mi barrio como todo barrio tenia sus radios jetas, por quien todos nos enterábamos de la sal, ají, pimienta de cada evento que sucedía, y no menos podía ser la partida de un vecino, todo empezaba por la llamada del Señor Sacerdote para que fuera a dar los "Santos Oleos" al sujeto que ya el gran San Pedro le estaba tocando las campanillas, al sacerdote no le importaba la hora y menos la distancia, porque para ese tiempo Talara era como la palma de una mano; el sacerdote muy presto iba a casa del moribundo vestido con su sotana, llevaba su estola morada (color de misericordia y perdón), y en sus manos una cajita hermosa que muy a pesar de la oscuridad si tocaba ser de noche se veía brillar, el sacerdote iba siempre acompañado del sacristán el señor Peña - un señor bajito, de bigote bien prolijo, de cabellera rala, yo pensaba que él se lo rasuraba para parecer asemejarse al cura-, este acto se le llamaba "TRASLADO DEL VÍATICO".
Ante este episodio ya las radios jetas sabían que el fulano de tal, o el mengano, iban a levantar vuelo al más allá; los familiares del moribundo se apostaban el los corredores, los vecinos y los radio jeta se acercaban para según ellos dar fortaleza con sus palabras, que en realidad no era tan solo la excusa para dar paso luego a sus noticias que regarían por la ciudad, algunas verdaderas otras condimentadas, pero las historias se iban a dar. Una vez que salía el sacerdote de dar la "Unción de los Enfermos", todos ingresaban a esperar la última voluntad, porque eso si solo Dios sabe cuando nos llamara a su lado.
Si se agravaba el paciente ya era llamado el médico para que lo examinara y si había estirado la pata, certificara su defunción, ahí empezaba mi gusto, para mi era un deleite ver a los deudos vestidos desde la coronilla, hasta el taco del zapato de negro riguroso, las mujeres llevaban velos, vestidos, guantes, mantilla que tapaban sus rostros, medias largas, y zapatos negros, uno no veía ni un pedacito de piel, se colocaba en la puerta un lamparín (sino había luz eléctrica en la zona), o un foco encendido, una cruz negra en la puerta, esto era señal que ahí había un velorio.
Luego llegaban las "PLAÑIDERAS", mujeres igualmente vestidas de riguroso negro, y estas lloraban, gritaban desconsoladamente, que a uno le desgarraba el alma, te hacia estremecer hasta el más duro de tus músculos, el corazón te lo ponía chiquito, chiquito; lloraban incansablemente, horas de horas, como que si el difunto fuera su ser amado.
Empezaban a llegar las coronas fúnebres, todas en ese tiempo eran iguales, solo cambiaba los letreros si era de familia, vecinos, empresa que laboro el difunto, o de los compañeros de labores de los hijos; todo esto era celebrado en la casa del difunto, en la sala por lo general, en algunos casos lo vi en la cochera (talareños de más rango monetario, tan solo ello), los vecinos empezaban a llegar a dar el pésame, pero también llevaban para mi era una ofrenda al muerto, y una solidaridad a sus deudos, veía llegar aves, panes, café, azúcar, arroz, pisco (de ahí me viene a mi el gusto de tomar Pisco), y todo ello era usado para dar de comer y beber a los acompañantes, se velaba toda la noche, no se cerraban las puertas, porque el alma debía salir y volver para que no olvidara nada en esta tierra; mientras el alma hace su último recorrido por la tierra, los amigos y familiares empezaban a contar las anécdotas del difuntos, no se sentía tristeza, más que el llanto de las plañideras que eran acalladas por las carcajadas; en otro escenario, en la cocina estaban en pleno soro toteó las ollas, había que brindar el calientito a los que se quedaban a velar canela, café molido, agua suficiente, era puesto a hervir, una vez hervido lo colaban y agregaban el pisco, y azúcar.
Por otro hornilla estaba las aves puestas para un rico y caliente aguadito, con sus frejol de palo, ajo, cebolla, choclo en trozos, yuca, zapallo, y su culantro bien picado, o molido en el batán (en ese tiempo no creo que existiera la licuadora, o al menos yo no vi ninguna), esto lo repartían en los platos de la familia o de los vecinos que muy presto corrían a socorrer con cierto menaje: ollas grandes que para mi eran como piscinas (nunca la había visto, pero hoy me vale esa comparación), cucharones, cucharas, tazas, platos, copas aguardienteras.
Cabe señalar que lo que escribo es sobre un difundo adulto, porque también había los velorios de los PARVOLITOS (niños de corta edad), en los cuales como debe ser el convite era distintos, acá se daba chocolate, y galletas de soda con cebiche de atún, una delicia; se daba pequeños gofios, o dulces que no se de donde los sacaban pero todos eran dulces de casa.
Recuerdo que en el puerto de San Pedro, cuando moría un pescador en alta mar, se velaban sus prendas a la orilla de la mar, y acá era su convite la rica boda, la chicha de jora curada (chicha de jora con pisco), si no se llegaba a recuperar el cuerpo, las prendas eran puestas en el cajón y llevado al campo santo.
Luego del entierro los acompañantes venían a la casa al último convite del difunto, se preparaba el potaje que a él le hubiese disfrutado tanto, luego la invitación a los rezos -eso lo dejo para otra narración-.
El Lima he vivido los velorios que para mi, son en suntuosas salas alquiladas, pero tan carentes de familiaridad, y amistad, al muerto lo dejan solo en una sala fría, en fin son tradiciones que cada lugar tiene y hay que aceptar; pero si me queda claro que el tiempo es inexorable y cambios vendrán y habrán, pero siempre debe perdurar las tradiciones si nosotros las perduramos en la familia.
23 sept 2020
LA PRIMAVERA
¡Alegría, alegría!
de Natura que canta.
¡Alegría, alegría!
de nuestro corazón.
Primavera, primavera
nuevo triunfo de la vida...
savia y corola encendida,
perfume, luz y calor...
Yo te canto, primavera,
como el ruiseñor te canta
y sus arpegios levanta
para ensalzar tu esplendor.
¡Alegría, alegría...!
Hoy te escribo a ti Primavera, por esa alegría que calas en mi corazón y me llenas de luz y de calor, bienvenida Primavera.
16 mar 2015
FELIZ 59 ANIVERSARIO TALARA
Talara es una ciudad del Nor-Oeste del Perú, capital del Distrito de Pariñas y de la provincia homónima en el departamento de Piura, está situada a orillas del Océano Pacífico, es apodada como la Perla del Pacífico o La Ciudad Jardín.
- Se cuenta que al empezar la conquista llegó a las costas peruanas un buque trayendo a los que serian los primeros habitantes de la zona quebrada Pariñas, este buque tenía como nombre el de la ciudad castillesca de donde había zarpado, que era la ciudad de Talara, por ende se tomo ese nombre para está nueva ciudad norteña.










